CON EL ESTADO DE DERECHO
Publicado por Julián Simón de la Torre en 13 Diciembre 2007
La primera legislatura del gobierno de Zapatero se ha caracterizado por un crecimiento económico sostenible, la creación de empleo, la igualdad de oportunidades con la aparición de nuevos derechos de ciudadanía civiles y sociales, a la vez que se ha facilitado la integración y cohesión con el mayor gasto social. Pero también se ha caracterizado por la existencia de una oposición, la del PP, que se ha opuesto a todas estas medidas, que benefician a los ciudadanos, sin dar ninguna alternativa y que frente a lo que esperaba el país han hecho de la política antiterrorista su única guía para esa oposición.
Haciendo memoria, el final del gobierno del PP fue trágico, todos tenemos en la memoria el fatídico 11 M y sus consecuencias, al igual que recordamos los múltiples atentados de ETA a lo largo de su gobierno que, por cierto, se caracterizó por un intento de negociación con la banda y sobre todo por la existencia de una oposición, la del Partido Socialista, que cerró filas con el Gobierno en la lucha contra los terroristas.
Si comparamos ambas legislaturas se observa la incoherencia del PP, frente a la coherencia socialista. Para los populares lo que durante su gobierno era lo necesario y exigible, en el de Zapatero ha sido criticable y, lo que es peor, utilizado como arma arrojadiza para trasladar a la ciudadanía una situación de complacencia gubernamental con los terroristas.
Inadmisibles afirmaciones como las de Mayor Oreja, Acebes o incluso Rajoy, dejan constancia de un comportamiento político y moral nada envidiable; comportamiento que en los últimos meses trasladan a los ciudadanos un tótum revolútum con la ilegalización de ANV y la revocación de la resolución del Congreso del 2005, con el fin, no sólo de erosionar la política del Gobierno, sino también para alimentar la confrontación de los demócratas a costa de la política antiterrorista.
La política antiterrorista se debería basar en la lealtad al Estado, en la confianza en las instituciones, así como en el Estado de Derecho y en la unidad de los demócratas. En estos años el PP no ha cumplido con ninguno de estos tres planteamientos; al revés, los ha utilizado para sacar ventaja política.
Han obviado que son los tribunales los que ilegalizan partidos políticos y que el Gobierno lo que ha de hacer es presentar pruebas irrefutables para que ocurra ese hecho. Acabamos de ver cómo el Tribunal Supremo ha rechazado el embargo de las herriko tabernas por vinculación con Batasuna por falta de pruebas debido a las prisas con que se acudió a los tribunales, por conseguir una sentencia deseada. ¿Quiere el PP que se vuelva a dar lo mismo? Pues nosotros, los socialistas, queremos que cuando se pida la ilegalización de ANV esta se produzca porque las pruebas sean irrefutables. Y en eso estamos, policía, fiscales investigando y acumulando pruebas. Lo demás no son más que brindis al sol o demagogia.
Hay que dejar al Estado de Derecho actuar, hay que confiar en sus instituciones. Vemos que la lucha antiterrorista funciona; la colaboración con otros países funciona; es la legislatura en la que menos desgracias hemos tenido y donde, aún con tregua, los terroristas han seguido entrando en la cárcel. Es cierto que el Gobierno ha tratado de conseguir la paz, la desaparición de ETA, en el denominado Proceso, pero también es cierto (y los hechos lo han demostrado) que no cedió, que el contrapeso no fue ni Navarra, ni el acercamiento de presos, ni ninguna de las salvajadas que el PP nos vendió a los españoles. Era obligación del Gobierno, con la ley en la mano, intentarlo, era voluntad de los ciudadanos que se intentara; y se hizo y fracasó porque el Gobierno lo hacía con la ley en la mano. En ese proceso sólo una organización ni dijo la verdad, ni quería que el proceso tuviera un buen final y lo hacía por un interés electoral que antepuso al interés general; me refiero, claro está, al PP.
La traca final del PP, que estamos viviendo en este final de legislatura, no supone otra cosa que tratar de engañar a los ciudadanos y ocultar la verdad. Con sólo comparar cómo acabó el gobierno del PP y cómo va a acabar el gobierno de Zapatero, las cosas quedan claras y eso igual que lo observamos los ciudadanos, lo observa el PP, de ahí sus prisas, sus gritos, sus irritaciones y sobre todo sus descalificaciones. Todo puro nervios.
SIETE SEMANAL – Diciembre’07